¿Cómo es nuestro proceso de fabricación tradicional?

El primer paso es elaborar las masas del día, que siempre elaboramos a primera hora de la mañana. De modo que mezclamos en la amasadora cantidades exactas de: harina, agua, creciente (masa madre), levadura y sal.

Una vez que comprobamos que la masa está en su punto, a partir de ahí se inicia el proceso de fermentación natural. ¿Cuánto tiempo? Depende, principalmente del tipo de trigo empleado y la temperatura ambiental. No olvidemos que la masa está viva y su comportamiento, no siempre es el mismo.

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Una vez que la masa alcanza en torno a los 25 grados centígrados, es cuando ponemos nuestras manos en la masa. Repartimos la masa en gavetas y las volcamos en las distintas mesas de trabajo, en donde nuestros maestros panaderos manualmente cortan y estiran la masa continuamente.

Una y otra vez laminamos la torta de la masa enrollada. Una vez hechas tiras, se cargan en bandejas y la formadora de rosquillas las divide, formando pequeños hilos. Esos hilos los convertimos en rosquillas ovaladas, que reposan en sus carros de bandejas, para después entrar de inmediato a nuestro horno giratorio, en donde se cuecen aproximadamente durante una hora.

En El Torro no cocemos en línea, al contrario. Aprovechamos las ventajas de la fermentación para elaborar un producto sabroso, crujiente y distinto a primera vista. Tras el horneado, los carros se colocan en el pasillo de enfriado. Una vez que están a temperatura ambiente se pasan por la envasadora, que las pesa y empaqueta.

Cada una de nuestras bolsas contiene aproximadamente 33 rosquillas (200 gr.), que comercializamos en cajas de cartón reciclables, de 15 unidades. Su fecha de caducidad es de 6 meses.